sábado, 28 de noviembre de 2009

Helvetica. ¿Una nueva exposición?

Hay tipografías que sufren, a su pesar, esa típica dualidad amor-odio que caracteriza las grandes pasiones. Una de ellas es Helvetica, y con toda la razón. De ella se han dicho muchas cosas, se podría pensar que casi todo, y parecería que volver a hablar de ella es caer de nuevo en tópicos manidos y lugares comunes.

Tras una película, varias publicaciones y homenajes, y un sinfín de exposiciones, podría entenderse que ya no hay nada más que celebrar en torno a Helvetica. En contra de esa idea, el DHUB de Barcelona ha previsto clausurar su programación de 2009 con una demostración pública de las bondades y permanencia de la famosa tipografía. La exposición no sólo plantea un recorrido histórico que incide sobre el desarrollo de Helvetica, sino que se complementa con una muestra de aplicaciones en las que ésta se ha infiltrado a lo largo de su extensa actividad, en la que ha sido solicitada por los más diversos creadores para los más variopintos cometidos.

Es una de las tipografías más significativas del siglo pasado, junto con otras muchas, aunque de hecho se podría decir que ni siquiera es del siglo XX, ya que en realidad es la adaptación de un modelo de 1896 de la fundición Berthold de Berlín: la Akzidenz Grotesk. Es más, si me pidieran elegir una tipografía significativa de ese periodo moderno, elegiría Futura, construida según los parámetros racionalistas de la Modernidad y de un éxito comercial y popularidad similares a los de nuestra amiga. Helvetica no es perfecta, ni siquiera es la mejor. Tiene rasgos arcaizantes, como buen modelo decimonónico: la pata de la R, por ejemplo, tiene una forma que es más propia de un tipo romano que de una paloseco moderna de la segunda mitad del siglo XX. Y sin embargo ha llegado a encumbrarse como una de las top ten de toda la historia de la tipografía, en parte gracias al uso desmedido que hicieron de ella los diseñadores y tipógrafos de la escuela suiza, que la reclamaron para las crecientes identidades visuales corporativas de las grandes empresas, entre otras muchas cosas. Aunque hay que señalar que ese cargo lo compartía con Univers, un modelo revolucionario mucho más coherente con su tiempo y mucho mejor diseñado de la mano del maestro Frutiger, el mérito se lo acabó llevando ella, pasando a la historia como sólo lo hacen los mitos: despertando tanto odio enconado —principalmente por su sobreuso— como amor ciego —también porque se adapta con asombrosa facilidad a un sinnúmero de cometidos.

Y de no ser por el enfoque propuesto y la selección de piezas de diseñadores catalanes reconocidos tanto como actuales (y por el debate que se generará a buen seguro), la de la sede de Montcada podría ser una exposición más sobre Helvetica, pero que el comisariado corra a cargo de la Fundación Comunicación Gráfica (FCG) y de la tipógrafa y asesora Laura Meseguer, es más que aval suficiente para un acontecimiento interesante y atractivo. También está prevista la proyección del documental, por supuesto. La excusa no es otra que la conmemoración del centenario del nacimiento de su creador, Max Miedinger, en 2010. Algo innecesario pues aún nos quedan muchas cosas que celebrar con Helvetica, una tipografía que ha demostrado su pertinencia continua, que sigue siendo referencia para muchos, comodín para otros, diana para unos cuantos y signo de identidad para más de los que podría parecer. No es perfecta, no es la mejor y ni siquiera es adecuada para tantos usos, pero ha conseguido alcanzar un estatus que sólo está reservado a los mitos clásicos.

Pero más allá de sus usos, funciones y características, filias y fobias, y parafraseando a Mies van der Rohe cuando se refería a la trascendencia de la Bauhaus, Helvetica es una idea.

5 comentarios:

La Niña Graphics dijo...

y no podíamos tener una expo de otra tipo, no está esta un poco manida?
Me parece una tipo estupenda, pero... es la única que vende lo suficiente? hay que hacer 10 de helveticas para poder hacer una de otra cosa?

heterotype dijo...

Sabes que soy fanático de Helvetica, por mil razones, pero al igual que abogo por una dieta variada, defiendo a muerte la biodiversidad. También en el campo tipográfico, claro.
Venga, montemos una expo sobre Verdana, con un par.

La Niña Graphics dijo...

tampoco hay que ponerse así, verdana, lo dices para rabiar... pero no hay otras fuentes mas allá de helvetica?
o es que esta es la única capaz de mover a alguien mas que a los tipógrafos y diseñadores "frikis"?
si alguien monta una expo, no se, sobre Goudy, saldría en los titulares de los periódicos?

Nhos Garner dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Nhos Garner dijo...

tipografía sin límites: Type de Sky de Lisa Rienermann.
www.lisarienerman.com

www.ihatemy-boyfriend.blogspot.com